El plan de formación de tu empresa, con criterio
Alendara cruza lo que exige cada puesto con lo que acredita quien lo ocupa, detecta las carencias —incluidas las acreditaciones que caducan— y ordena la formación dentro del presupuesto de cada departamento.
Pensado para pymes: sin proyecto de implantación, sin consultoría previa y sin hojas de cálculo compartidas.
Cuatro pasos
De tu organigrama al plan aprobado
Cada paso se apoya en el anterior. El segundo año, buena parte del trabajo ya está hecha.
Tu organización
Departamentos, puestos y personas. El árbol admite tantos niveles como tenga tu empresa.
Qué exige cada puesto
En competencias con nivel, no en cursos. Se declara una vez para toda la plantilla, para una categoría o para un puesto concreto.
Qué falta
El cruce sale solo. Detecta brechas de nivel y también acreditaciones que vencen dentro del ejercicio.
Qué se hace
Las obligaciones legales entran primero. El resto se ordena por prioridad y coste hasta llenar el presupuesto.
Por qué así
Cuatro decisiones de fondo
No son detalles de implementación: son lo que hace que el plan resista una pregunta incómoda.
Competencias, no cursos
Un puesto exige capacidades; el curso es solo el vehículo que las cubre. Colgar cursos de los puestos parece más rápido y deja sin poder calcular ninguna brecha.
Cuatro ámbitos, una regla
Una exigencia puede venir de la empresa entera, de una categoría profesional, de una rama del organigrama o del puesto concreto. Cuando varias coinciden sobre la misma competencia, gana el nivel más alto, basta con que una la marque obligatoria, y manda la vigencia más corta. La pantalla enseña de dónde sale cada exigencia, para poder explicarla.
Lo que caduca cuenta
Alguien con el máximo dominio en prevención cuyo certificado vence en marzo no necesita aprender nada, y aun así la empresa necesita el documento. Es la mitad del plan real de una industria.
Defendible meses después
De cada decisión se guardan las variables que la produjeron, no solo el resultado. Un plan aprobado se congela con ellas, así que puede reconstruirse aunque después cambie todo.
El presupuesto manda, con orden
Las obligaciones legales no compiten: son una condición previa. Lo que no cabe no desaparece, queda en lista de espera con su coste, que es el argumento del año siguiente.
La diferencia
Casi todo el mercado se para aquí
Matriz de competencias, detección de brechas y avisos de caducidad los hace mucha gente, y Alendara también. La diferencia empieza justo después, cuando hay que decidir con un presupuesto cerrado.
Nada de esto sustituye a una decisión humana: el plan se aprueba con nombre y fecha, y quien manda puede cambiar el orden dejando dicho por qué.
El criterio
Una puntuación que se puede explicar
Cinco variables en escala de 1 a 3 —brecha, criticidad, riesgo normativo, cobertura y alcance—, ponderadas como decida cada empresa y normalizadas a una escala de 1 a 10.
SC10 = (SCb − Σw) / (2 · Σw) · 9 + 1
i = brecha, criticidad, riesgo, cobertura y alcance
Cambiar un peso no desplaza la escala: el resultado sigue moviéndose entre 1 y 10, así que los planes de años distintos siguen siendo comparables.
| Precio alto | Precio medio | Precio bajo | |
|---|---|---|---|
| 10 – 08 | A | A+ | A++ |
| 07 – 05 | B− | B | B+ |
| 04 – 01 | C− | C | C+ |
El precio no se mezcla con la puntuación: una mide qué necesita la empresa y el otro cuánto cuesta atenderlo. Son dos preguntas distintas y conviene poder mirarlas por separado.
Multiidioma
Cada persona, en su idioma
La interfaz completa en cuatro idiomas, y cada usuario elige el suyo. Útil cuando la matriz está aquí y la planta en Alemania.
¿Lo vemos con tus datos?
Con tu organigrama y una decena de puestos se ve funcionando en una sesión.
Escríbenos